Con mucha alegría se concretizó el encuentro, convivencia y tiempos de oración de los grupos de los “ministros del altar” monaguillos de la parroquia María Asunta de Santa Cruz de la Sierra; más de 70 participantes entre jóvenes, niños, padre del familia y responsables de los grupos participaron saliendo a las siete de la mañana del Templo Parroquial María Asunta, para continuar el viaje destino al Centro Ecológico de Espiritualidad Franciscana Jardín de la “Inmaculada” en la zona de Pereotó, Urubó Norte.
Al llegar se congregaron en la capilla de los “Estigmas” para después de un brevísimo descanso desayunaron los participantes, para congregarse en el “Punto de encuentro” con la explicación de Padre Juan y P. Carlos, recorrer en grupos de integración los “senderos de la fe”. En tres grupos fueron recorriendo el área, guiados por Padre Juan, Hno. Jaime de visita desde Brasil y Hno. Limber.
Se hizo modo para que, durante el recorrido con la explicación de la floresta y la fauna, dar gracias a Dios por toda la creación.
En tres grupos, se hizo el recorrido por la plantación de Serebó y Teca (plantación maderable para preparar la futura plantación de café y cacao); se presentó la diversidad de árboles medicinales y frutales, así como la rica fauna que visita y vive en la “Inmaculada”: con la experiencia de las vacas y la alegría del caballo recibió en donación para el Centro, de “morito” que se dejó fotografiar por algunos jóvenes y niños que por primera vez podían tener de cerca y dar de comer a un caballo.
Se recorrido hasta el pahuichi de las familias (donde se reúnen generalmente padres de familia), el sendero que lleva al campo del “cantico de las criaturas” con la imagen de San Francisco de Asís en alabanza.
Se visitó las instalaciones de la “Casa tradicional” con la exposición de los hallazgos, para dar un pequeño descanso detallado del área en el comedor tradicional con el fogón y el horno familiar.
Para todos los grupos fue la “sensación” el área del “Mirador de San Antonio” desde se puede observar en buena medida desde la altura la dimensión de todas las áreas.
Durante todos los recorridos no faltó paradas para probar las frutas de temporada: achachairú, guapurú, ocoró y muchos otros.
Después del almuerzo tras un breve descanso se partió al río “Güendá” con sus aguas tibias para compartir la alegría del encuentro y retornar finalmente a Santa Cruz de la Sierra.
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