Alegría en el rio CUCHI + Visita de las niñas del Hogar +

 


 

Como parte del programa de hermandad a los centros sociales católicos, con el único objetivo de facilitar la experiencia del conocimiento y resguarda de la naturaleza, el Centro Ecológico de Espiritualidad Franciscana “Jardín de la Inmaculada” abre las puertas gratuitamente a los niños, jóvenes y ancianos desfavorecidos para poder vivir en intensidad la espiritualidad franciscana de respeto a la naturaleza tan cercana a San Francisco de Asís, más aun en este año jubilar de los ochocientos años de la composición del “Cántico de las criaturas”.

 

Este primer semestre del 2025, las niñas del hogar “Sagrado Corazón” salieron temprano del Hogar situado en la Ciudad de Montero, en la zona de Villa Cochabamba acompañado por las Hermanas Siervas del Sagrado Corazón de espiritualidad franciscana.

 Desde Montero la ruta más corta es por Portachuelo pasando en rio Güendá, pero por precaución y ya que todas las visitantes son niñas de corta edad, se vio más conveniente ir destino a “jardín” con la zona de Colpa Bélgica, atravesando la ciudad de Warnes para encontrase con el camino asfaltado de las urbanizaciones del Urubó Norte.

 Un camino de tierra bien mantenido que atraviesa un pequeño riachuelo transitable en época seca y que se encuentra con un cerro desgatado por la erosión del viento y agua, atractivo local como lo es el “valle de la Luna” en La Paz, pero en miniatura, donde realizaron su primera parada de admiración de la fuerza de la erosión.

 Llegando a “Jardín” a media mañana, dando la bienvenida P. Juan y P. Carlos Antonio de los Franciscanos Conventuales de la comunidad parroquial de María Asunta de la Villa Primero de Mayo de la Ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

 Casi inmediatamente después de la visita a los baños y lavados, se congregaron en la capilla “De los Estigmas de San Francisco” para la celebración y participación de la S. Misa por la salud y bendiciones de las hermanas que acompañan a las niñas y personal educativo.

 Después de congregarse en el punto de encuentro de los senderos, se procedió a recorrerlos para ir conociendo el área, para concluir en el campo del “cántico de las criaturas” y seguidamente el almuerzo para continuar con la visita a la zona de la casa tradicional y un poco de juegos y descanso.

 Tomando el bus a mediados de la tarde para retornar a la ciudad de Montero, con una parada obligatoria en el rio Cuchi, un riachuelo suficientemente ancho como para refrescarse los pies y algo más después de una intensa jornada de alegría, oración y confraternidad.

 Esta jornada fue posible gracias al auspicio de los “Amigos de jardín” que, con sus aportes y ofrendas, no solo contribuyen para las mejoras y mantenimiento del Centro Ecológico de Espiritualidad Franciscano, sino dar la oportunidad para hacer extensible la visita a los grupos que de otra forma no podrían conocer “Jardín” que el Señor les premie.