Gracias al apoyo moral, oracional y económico de nuestros bienhechores, se ha podido habilitar cuatro senderos de recorrido en el área, partiendo detrás del letrero “Jardín de la Inmaculada”, aprovechando los pasos naturales recorridos por las vacas que nos ha llevado a sorpresas.
Son cuatro los senderos, uno que lleva a un hermoso árbol de limón, conocido localmente como sidra, otro de los huesos que recuerda el lado salvaje de los senderos con varios huesos probablemente como recuerdo de los tigres que habitaban la región, otro nos lleva por un sendero de monte alto concluyendo en un árbol de “Pereotó” recordando el nombre del poblado, el cuarto sendero que nos introduce en montero medio con varios arboles frutales en su mayoría cítricos que concluye en la capilla interna de los “Estigmas de San Francisco”.
Siendo zona de los acuíferos de Santa Cruz, mantiene un verde de distintas tonalidades, con la sorpresa de más de una vez encontrarse con monos y en raras ocasiones incluso con venados de baja estatura.